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Primeros días de lactancia materna: Lo bonito, lo malo y lo feo

Primeros días de lactancia materna: Lo bonito, lo malo y lo feo

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Entre las grandes preguntas que te haces (o que hacen los “opinólogos”) cuando llega tu bebé, siempre destaca “¿le vas a dar pecho o fórmula?”. Para mí, el tema de la lactancia materna puede desviarse, incluso ser radical.

Existen personas que satanizan la leche artificial, como si fuese lo peor que una madre le puede hacer a su hijo. Por otra parte, hay quienes no creen en los beneficios de la leche materna o creen que solo sirve durante las primera semanas.

Aunque se han hecho muchos estudios, hay mucha ignorancia, hay gente haciendo un trabajo importante a favor de la lactancia materna y gente metiche, lo cierto es que esa decisión le pertenece a cada madre, pero ese tema es para otro post.

Hoy les quiero contar mi experiencia durante los primeros días. Desde el embarazo estaba decidida a dar lactancia materna exclusiva, porque sí creo que es el mejor alimento para los bebés. Me preparé de todas las maneras posibles, leí, investigué, fui a cursos, pero cuando llegó el momento, me congelé.

Por suerte, el papá de #BabyNachito sí se acordó de la clase de cómo colocar al bebé (pregúntenle si se acuerda de algo que aprendió en la universidad), y nos visitó una querida amiga que fue consultora de lactancia.

Ambos me brindaron apoyo. El primer día no tomó mucho, me “desleché” como un grifo que dejaron abierto. Poco a poco, mi peque fue agarrando el pecho. Era algo nuevo para ambos.

En la primera semana, lloraba cada vez que le daba de comer, estaba convencida de que no tomaba lo suficiente. Tenía pezones planos, otro término que jamás pensé que existía, pero decidí no comprar la tetina para el pecho.

Hasta me dio mastitis, pero poco a poco nos fuimos adaptando. Asistí al consultorio de unas de las mejores consultoras de que me enseñó todo lo que necesitaba saber. Y disfrutamos poco más de un año de lactancia materna, mixta a partir de los 8 meses.

Lo bonito:

-Se forma una increíble conexión entre mamá y bebé.

-Papá también puede formar parte de este lazo, acariciando a mamá y bebé, hablándoles, cantando. Cualquier cosa que les haga sentir seguros, amados y felices, hará que esa comidita sea más rica.

-Como si hacer un bebé y traerlo al mundo no fuese suficiente, sentí mayor respeto por el cuerpo humano… por mi cuerpo… al ver que es capaz de alimentar y nutrir física y emocionalmente.

Mi #flashbackfriday cuando empezamos el curso de #masajeinfantil ♡ #BabyNachito no solo toma pecho cuando tiene hambre. También cuando tiene sueño, miedo o tiempo sin verme 👶La conexión mamá-bebé es impresionante y se transforma a medida que pasan los meses, pero papá también forma parte de la #lactanciamaterna👪Aquí @djcrissvzla le estaba haciendo masajes en una pierna y el enano estaba drogui de relax😂Gracias porque me haces sentir más cómoda y por tus caricias a Ignacio. Y gracias a todas las personas que de una manera u otra han favorecido nuestro proceso. En la #SemanaMundialDeLactanciaMaterna también celebro por esos papás, tías, abuelos, amigas que defienden y apoyan la lactancia #SMLM #SMLM2016 #worldbreastfeedingweek #freetheniple #breatsfeeding #momlife Foto: @yleana.acosta en @homework.vip

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Lo malo:

-La lactancia materna es demandante. El cuerpo se cansa más rápido, se debe cuidar mucho lo que se consume, debes parar de hacer cualquier cosa que estés haciendo si a tu bebé le da hambre.

-La sociedad, que dice que debes taparte porque es algo asqueroso, aunque modelos y actrices haciendo topless es “arte” o “sexy”, aunque en Venezuela no es algo que cause rechazo.

-Los babosos, que buscarían cualquier ángulo en el que no se atraviese la cabeza del bebé para poder ver una bubie.

 

Lo feo

-Pierdes tus bubies para siempre. Depende de cada mujer y cada cuerpo, pero por lo general salen afectadas. Las mías pasaron por unas mastitis y varias mordidas.

¿No creen que el papá de la criatura que me las expropió debería comprarme unas nuevas? Quizá esto también es tema para otro post.

El punto es que la lactancia materna no es juego, pero al final todo vale la pena.