Cómo sobrevivir al primer mes en la guardería

Cómo sobrevivir al primer mes en la guardería

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Jamás pensé que emocionaría la idea de volver a comprar uniformes y útiles escolares, hasta que me convertí en mamá y le tocó a mi peque su primer día de clases.

Organizamos su morral y su lonchera, su pinta y zapatos, sus creyones y cartulinas, pero realmente nada nos prepara.

Siempre escuchamos que los niños lloran en su primer día en la guardería o preescolar. Que los padres lloran al ver a sus hijos llorar. (¿Llorarán también las maestras?)

En este post no puedo decirte cómo evitarlo, ni cómo preparar a tu niño para que no le afecte tanto la situación, porque simplemente va a pasar, y es perfectamente entendible. Pero sí te puedo decir a ti cómo sobrevivir.

1. Gorditos y bonitos

Ponte en los zapatos de ese pequeño, acostumbrado a su hogar, a su mamá y su papá, que de repente lo lanzan en un sitio que no conoce, con personas que no conoce, durante muchas horas, sin saber qué está pasando ¿Da miedo, no?

La situación es aún más escalofriante si tu mamá también está llorando y angustiada. Así que lo mejor es mantener la calma. Demuéstrale que estás feliz de que él está ahí, que confías en sus maestras y que es un lugar seguro.

Aunque por dentro tengas ganas de llorar o de salir corriendo, sonríe, o al menos intenta poner poker face.

2. Dale seguridad

Dile a tu pequeño lo divertido que es el colegio. Háblale de sus maestras, de las actividades que van a hacer. Enséñale que esta dimensión desconocida es un ambiente seguro y agradable. No tenemos que pretender que nos gusta la trigonometría… aún… así que este punto no es tan difícil.

3. Recuerda que se va a enfermar.

Los primeros días serán difíciles, aunque depende de cada niño en su proceso. Debes tener en  cuenta que durante un tiempo no cumplirá sus rutinas, no se comerá todo lo que le mandaste en la lonchera, no participará en todas las actividades, etc.

Pero lo más importante es que se va a enfermar. Eso es “su bautizo”, en palabras de mi pediatra. Es tan inevitable como los semáforos en rojo cuando estás apurado.

4. Respeta los tiempos de tu niño

Recuerda que cada niño es diferente, algunos se adaptan más rápido que otros. Parte de tu ayuda en su proceso de adaptación es que respetes sus tiempos y emociones.

No le digas frases despectivas cuando veas que llore como “¿vas a seguir llorando?” o “mira a ese niño que no está llorando”. Tampoco lo dejes y salgas corriendo, eso lo confundirá más.

5. Organízate

Como si no tuviésemos suficientes cosas que hacer, ahora hay que agregar a la lista “preparar el morral”, “sacar el uniforme”, “comprar xs cosas para xs actividad”.

Para no perder la cordura, y no llegar tarde al colegio y al trabajo, llegué a la conclusión de que es mejor adelantar la noche anterior.

Trata de dejar listo el morral, preparar el almuerzo en su envase, sacar el uniforme y cualquier cosa que se te ocurra que te pueda ahorrar tiempo para la mañana siguiente.

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