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Prejuicios del yoga: ¿ciertos o falsos?

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Desde que empecé a practicar, he conversado el tema con varias personas. Hay quienes lo aman, hay otros a los que le llama la atención y están los que no quieren ni acercársele. En estas charlas me he dado cuenta de que existen muchos prejuicios y mitos del yoga

 

Yo formo parte del grupo de las personas que aman la práctica. En poco tiempo se ha vuelto parte importante de mi estilo de vida, no solo a nivel física o durante una sesión, sino también fuera del mat.

 

Me gusta aclarar algunos conceptos que pudieran estar alejados de la realidad, porque incluso yo misma he llegado a pensarlos. Sin ánimos de ser intensa o de obligar a nadie a unirse a un clan, si puedo animar a alguien aunque sea a intentarlo, ¡genial!

 

Por eso quiero compartir algunos de esos argumentos que he escuchado y el por qué son ciertos o falsos desde mi experiencia.

 

Argumento 1: “No soy flexible”

Este es uno de los que más he escuchado. Cuando vemos personas que doblan sus cuerpos de maneras que no parecen humanas, obviamente pensamos que es imposible. Y sí, es todo un proceso, quizás pasen semanas o meses hasta que puedas alcanzar tus pies con las manos, pero hay muchos más factores involucrados.

El yoga es un trabajo de fuerza, de equilibrio, de concentración, de alineación, autocontrol. Poco a poco la flexibilidad irá llegando.

Anatomía del yoaga – Músculos involucrados en la postura de la cobra

Argumento 2: “No puedo estar tranquila”

En una oportunidad conversé con una señora que contó que fue a una clase de yoga y se tuvo que salir, porque “el yoga es muy tranquilo” y ella prefería saltar o correr.

Esto en parte es cierto y falso. Depende del estilo de yoga y de cada clase o instructor en particular, pero por lo general hay un elemento de serenidad involucrado en la práctica, pero no nos dejemos engañar. Hasta la secuencia más sencilla es capaz de acelerar el ritmo cardíaco.

Mayor movimiento no es igual a mejor acondicionamiento. Permanecer en las asanas o hacerlas a un ritmo lento también es un gran reto a nivel físico.

Si eres más activo, busca un estilo de yoga o profes que hagan clases dinámicas.

 

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Argumento 3: “No sé dejar de pensar”

También me preguntaba lo mismo cuando empecé a practicar.

Con el tiempo, he entendido que se trata más de controlar la mente, conectarla con nuestro cuerpo y la secuencia que estamos haciendo. En el gym estoy contando mentalmente mis repeticiones y conectando con el músuclo que estoy trabajando que no me da chance de pensar en otra cosa. Igual es con el yoga cuando te concentras en lo que estás haciendo.

Esto no quiere decir que el cerebro de despeja por completo. Mi mente sigue siendo: “¿cuál pie dijo que tengo que poner?, se me olvidó mandar el correo, mañana #BabyNachito tiene que llevar una camisa verde”.

También me ha pasado que estoy en una postura de equilibrio, que son las que más me cuestan, y si me pongo a pensar en “lo estoy haciendo”, “wow, no me estoy cayendo”, enseguida me voy de medio lado.

La idea es aprender a controlar nuestra mente y así controlamos nuestro cuerpo.

 

Argumento 4: “Soy muy gorda”

Esto lo escuche en una clase y admito que yo llegué a pensar que iba a esperar a rebajar después del embarazo para retomar el yoga. Con propiedad puedo decir que esto es totalmente falso. Es solo un prejuicio que nos ponemos a nosotros mismos.

Sin importar edad, peso o condición, nuestros cuerpos con capaces de cosas increíbles.

Foto yoga influencer – @mynameisjessamyn

Argumento 5: “El yoga es muy fácil”

Se cree que el yoga es solo estirarse y meditar. Sí, empezamos sentados conectando con nuestra respiración, terminamos acostados en completo descanso, pero entre punto A y punto B hay todo una gama de movimientos que nos fortalecen en cuerpo y mente.

Las asanas pueden involucrar muchos músculos a la vez y hasta la que parece más sencilla hace un trabajo profundo. Después de una clase siempre me duele el área abdominal, los brazos o las piernas tal como cuando voy al gym.

 

Argumento 6: “No soy budista”

El yoga es una práctica espiritual, no religiosa. La “divinidad” puede tener un significado diferente para cada persona. Los cantos de mantras no son oraciones, son cantos que nos ayudan a entrar en un estado de meditación, uniendo cuerpo y mente, con hermosos significados filosóficos.

 

¿Has escuchado algún prejuicio que te gustaría aclarar?

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