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De pañales a interiores: Mis técnicas para el éxito y errores durante el proceso

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Nada dice “niño grande” como dejar los pañales

Adiós a los olores, a cargar mil cosas en la pañalera, a la gastadera de dinero y de toallitas húmedas. ¡Ya vamos al baño!

#BabyNachito es un niño que se toma su tiempo en hacer las cosas, de un día para otro, pero una vez que lo hace no hay quién lo detenga. No mostraba interés en caminar y cuando dio sus primeros pasos empezó a correr. Nos tenía a todos preocupados porque no soltaba la lengua y ahora es un lorito,  y el tema del baño fue igual.

Por eso creo que nuestro proceso con el “potty train” fue particular. Por lo general, los niños aprenden primero a controlar el Nro 1, luego el Nro. 2 y finalmente, en la noche, para dejar los pañales en definitiva.

En nuestro caso, #BabyNachito no tenía ni el mínimo interés en la poceta, hasta que un día hizo lo que tenía que hacer y bye bye pañales. A los pocos días, ya avisaba también para Nro.2 y siempre amanecía seco.

Cuando empecé a entrenar a #BabyNachito, no estaba teniendo éxito. Lo sentaba de a raticos, unos días sí, unos días no. Hasta que me dije a mí misma: “mí misma, ¡compromiso!”. Sí realmente quería que él fuera al baño, tenía que hacer mi máximo esfuerzo.

He visto en Pinterest muchos sistemas de “Entrena a tu hijo para ir al baño en 3 días”, pero la verdad es que eso nunca lo probé. Tampoco digo que mi “método” garantice que tu bebé deje los pañales rápido. Cada niño tiene su ritmo. Lo que sí estoy segura es de que el proceso empieza con mamá y papá.

 

Etapa de preparación y señales de que está listo para dejar los pañales

-Entienden qué es pipí y pupú: Yo le enseñe lo que era Nro. 2 cuando se hacía en el pañal. Apenas sentía el olorcito, le ponía la manito en el rabo y le decía “pupú, pupú”. Luego con Nro. 1. La idea no es que lo digan, sino que entiendan lo que es. 

-No le gusta tener el pañal sucio: Para mí, es una de las señales principales. Si está incómodo con el pañal mojado, es momento de probar con ropita interior seca.

-Se mantiene seco por más tiempo: Esto puede significar que ya está ganando mayor control sobre sus esfínteres.

-Se puede mantener sentado: Es importante que los niños tengan la capacidad de quedarse sentados tranquilos (así tengamos que entretenerlos).

-Muestra interés en lo que hacen los adultos: A medida que crecen, los niños muestras señales de independencia cuando quieren hacer las cosas por sí mismo, imitando a los adultos.

-Sabe subir y bajar sus pantalones: parte de esa independencia, es que ellos puedan subirse y bajarse sus pantalones y su ropa interior al momento de ir al baño.

 

Técnicas para enseñarle a ir al baño

1. Preséntale a la poceta:

 No puedes sentarlo de un día para otro. Llévalo al baño, explícale el proceso, siéntalo con ropita puesta para que se sienta cómodo.

 

 2. Identifica sus horario y siéntalo:

 Con esto me refiero a que definas su rutina. Date cuenta de a qué hora es más común que haga sus necesidades. Así podrás anticiparte para sentarlo en la poceta. Por ejemplo, si ya sabes que hace del Nro. 2 después de comer, siéntalo después de comer. Déjalo por períodos cortos, no más de 10 minutos.

 

3. Explícale el proceso y deja que te vea

Este punto en particular me da risa porque realmente una madre siempre va al baño acompañada. La parte del “dejar que te vea” ya es normal. Ahora hay que explicarles para que vean que ellos también lo pueden hacer.

Dile que tú no usas pañal, que te sientas a hacer tus necesidades, enséñale lo que haces, a bajar la cadena, etc.

 

4. Empieza a dejarlo sin pañales y permite que ocurran accidentes:

 Y este punto fue clave. Igual que con la poceta, preséntale a su ropita interior. Explícale que los “niños grandes” no usan pañales sino interiores o pantys.

En nuestro caso, nos dimos cuenta de que #BabyNachito podía pasar horas sin hacer, y apenas le volvíamos a poner el pañal dejaba todo salir. Esto en parte era bueno porque demostraba que ya sabía controlar, pero era terrible porque no es sano que los niños aguanten.

La solución era dejar que se hiciera encima, y este tip es de la suegra. La primera vez que pasó admito que no me sentí bien, pero eso le ayudó a entender que ya no había pañal que atajara sus desastres, que ahora debía sentarse en la poceta.

Le enseñé un pequeño diálogo cada vez que pasaba un accidente. Era algo así:

Yo: “¿Qué es eso?”

Él: “pipí”

Yo: “¿Qué se hace cuando quieres hacer pipí?”

Él: “avisar”

Yo: “¿Cuándo tienes que avisar?”

Él: “antes de hacer”

Suena absurdo ahora que lo pienso, pero eso nos ayudó.

5. Celebra cuando hace, dale stickers o premios

Me acuerdo que yo lo sentaba y lo entretenía y nada. Un día lo mantuve sentado dándole galletas y salió el chorrito tan esperado. Si Venevisión hubiese escuchado mis aplausos, sin duda me llegaba una orquídea de platino.  Después lo lleve donde los abuelos y todos le aplaudimos. Su sonrisa fue de un niño que se sentía realizado. ¡Bingo!

Desde ese momento, empezó a hacer en la poceta. Con aplausos, gritos, saltos, stickers y fiesta se sintió más motivado a aprender a ir al baño.

 

6. Avísale a sus maestras:

Si tu peque va al colegio, es importante que sus maestras estén al tanto de que empezó el entrenamiento, así no perdemos el esfuerzo. En lo que dejé de ponerle pañales, en el cole le dejaban su interior y lo sentaban en la poceta. Al principio, hacía más allá que aquí, quizás poque veía a sus compañeritos.

 

7. No lo obligues:

 La presión es el primer enemigo. Este proceso debe ser lo más amigable para los niños. Recuerdo un vez que perdí la paciencia, le alcé la voz y no quiso saber nada de la poceta por 3 días. Lloraba cada vez que entraba al baño. A empezar de cero. Forzarlos puede causar el efecto contrario.

 

8. Sé disciplinada:

Otro error que cometí al principio era que hacía el entrenamiento un día sí, tres días no. ¡Fatal! Debe hacerse todos los días hasta lograrlo. Sí, es tedioso, pero hay que organizarnos y hacer nuestro mayor esfuerzo.

 

Ten en cuenta que cada niño es diferente. Por lo general, ocurre entre 1 año y medio y 2 años, pero no te guíes por la edad sino por las señales. Las niñas suelen ser más rápidas que los niños. Intenta que el proceso empiece en un momento en el que el niño no esté pasando por un gran cambio, como por ejemplo una mudanza o inicio de clases.

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